domingo, 7 de octubre de 2007

Las bestias de Baudolino

Uno de los campos de la cultura popular más apasionantes y característicos es la mitología, concretamente los bestiarios: los compendios de criaturas resultado de la mezcolanza de otras o con hombres, razas y pueblos extraños con características mágicas, seguramente forjadas por las voces de los ancianos en historias inventadas alrededor de un fuego de noches estrelladas.
Estos últimos días he abandonado temporalmente mi lectura de Densha Otoko para regresar a "Baudolino", de Umberto Eco, donde cuenta las fantásticas aventuras inventadas de un muchacho italiano convertido en hijo adoptivo del rey Federico I Barbarroja en la época de las Cruzadas, haciendo una sátira divertidísima de la época que se caracteriza por los Libros de Caballería. Si no conocéis esta novela, os recomiendo su lectura. Pero si tenéis la firme intención de iniciar en breve su lectura, no sigáis leyendo. No voy a hacer ningún spoil, pero os puedo quitar la gracia de algunos capítulos.

En la búsqueda del legendario reino del Preste Juan, Baudolino llega a Pndapetzim, principal ciudad que protegía la entrada a estos territorios. En este lugar habitaban en extraña convivencia una serie de razas fabulosas, cuya representación aún podemos encontrar en los grabados de libros de la baja edad media y en los capiteles de muchas iglesias, catedrales y monasterios de la vieja Europa. Me gustaría haceros una pequeña descripción de algunos de estos seres mitológicos:
  • Esciápodos (literalmente "Sombra-pie") son un pueblo con una única extremidad inferior, con una rodilla rígida y un pie enorme. Los genitales se hallaban detrás de la pierna, y para descansar acostumbraban a tumbarse sobre el suelo y estirar su única pierna por encima de la cabeza para darse sombra. Curiosamente, aunque tenían un único pie, se movían a una velocidad increible. Los esciápodos de Pndapetzim profesan la fe arriana, que niega la naturaleza divina de Jesús.
  • Blemias: este pueblo era acefálico, presentando los ojos cerca de los hombros, y la nariz y la boca en el centro del pecho. Es posible que este mito surgiera del pueblo de los blemios, guerreros nubios que empleaban unos escudos tan amplios que tan sólo permitían ver los miembros, y de lejos podría haberse confundido con criaturas sin cabeza. Los blemias de los que nos habla Baudolino son fantasiastas, de la creencia de que Jesús no había sido nunca carnal, sino algo fantasmal, sólo espíritu.
  • Panocios o panotti (literalmente "todo orejas"): son casi exactamente iguales a un humano normal, con la excepción de la amplitud de sus pabellones auditivos, tan grandes que se podían cubrir con ellos (de hecho, las mujeres se tapaban el pecho y el sexo con las orejas). El pueblo panocio de Pndapetzim creían que el Espíritu Santo sólo procedía de Dios Padre, y es anterior al Hijo. En la guerra contra los hunos blancos, intentaron utilizar a los panocios como una suerte de "fuerza aérea".
  • Gigantes: son los equivalentes de los cíclopes griegos. Al igual que ellos, superan con creces la estatura normal (entre dos o tres metros) y sólo presentan un ojo en el centro de la frente. De aspecto desgreñado y descuidado, se dedicaban principalmente a la ganadería. Los gigantes son artiotiritas, que pensaban que Jesús hizo la comunión con pan y queso.
  • Pigmeos: como el pueblo pigmeo real que habita en el corazón de África, los pigmeos de Pndapetzim son individuos de estatura baja y piel muy oscura, con un taparrabos de paja y un arco con el que eran muy diestros. Siempre se hallaban en guerra con las grullas, y tenían un pensamiento religioso opuesto al de los panocios: pensaban que el Espíritu Santo sólo procedía del Hijo y no del Padre.
  • Poncios: la raza de los poncios tenía las rodillas rígidas y el pie terminado en un casco, como los caballos. Además, el sexo se hallaba en el pecho, tanto en hombres como en mujeres (no obstante éstas lo ocultaban con una pieza de ropa). Eran grandes pastores, con rebaños de cabras con seis cuernos. El pene de los poncios tenía unas características similares a la de las antenas de los insectos, de gran sesibilidad a cambios de temperatura o del viento.
A lo largo del libro se habla de muchas más criaturas fantásticas, y si ponéis atención a algún mapa medieval o de principios de la edad moderna, veréis que se ilustran a menudo con las criaturas que se creía que habitaban en zonas muy poco o nada exploradas por aquel entonces. ¡Cuán enorme y creativa es la imaginación humana! Os recomiendo la lectura de este libro: es una crítica muy jocosa de la vida medieval y de la futilidad de las discusiones teológicas, así como dela credulidad y la falta de espíritu crítico de aquel espacio de nuestra historia universal, fácil de leer y muy entretenido.

14 comentarios:

  1. MMMmh, no se Oaby, no se, que yo conozco por ahi algunos que si que podrian entrar en ese bestiario, y por meritos propios, alguno habrá que sea cierto, jajaja

    ResponderEliminar
  2. Hey, que es eso de lanzar la piedra y esconder la mano? Nombres, descripción y ubicación geográfica ya!

    ResponderEliminar
  3. Me alegro de que el libro te gustara:)

    ResponderEliminar
  4. ejem, ejem, por esas tierras que no se sabe si son extremeñas o portuguesas, por ejemplo...

    jejeje, no te lo tomes en serio...

    Muy interesante artículo... debía ser aterrador vivir en aquella época, cuando se pensaba en la existencia de estas bestias

    ResponderEliminar
  5. El libro este es rollo la parada de los monstruos no? Mola

    ResponderEliminar
  6. Modjo, esto sucede en unos cuantos capítulos, el libro da para mucho más. Pero la edición que tengo no tiene dibujos y el texto no está encerrado en bocadillos, lo siento.

    ResponderEliminar
  7. el libro esta bien, pero se hace un pelingggg pesado, umberto eco murio con el pendulo de foucault....y ahora a comentar las bestias de borges, y si me apuras, a las gordas de forges...

    ResponderEliminar
  8. pelao> las gordas de forges son bellas, como las de Botero, pero con más glamour. Esas gafitas empestañadas...

    ResponderEliminar
  9. El libro es uno de mis favoritos. Creo que es el unico libro que me ha hecho soltar una carcajada, no tanto por el insulto fácil como por la ironia brutal.

    ResponderEliminar
  10. es un excelente libro. lo recomiendo, es acido, y tiene un humor que me hizo reir con ganas...Grade Eco!!

    ResponderEliminar
  11. ME ha llamado la atencion el libro, como es que se llama?

    ResponderEliminar
  12. "Baudolino", de Umberto Eco

    ResponderEliminar
  13. muy bueno, buscaba esto para un proyecto, gracias.

    ResponderEliminar
  14. Muy bueno. Recién leí por ahí que están por empezar a rodar la película, dirigida por Milos Forman.

    ResponderEliminar